miércoles, 13 de mayo de 2009

Alimentación de las carpas, comportamiento y moscas

En este artículo Sergio Carvalho nos hace un profundo análisis de la alimentación de las carpas, su comportamiento y algunas de las moscas que el utiliza en su pesca.


Como siempre indicaros que ha sido todo un placer traducirlos para vosotros y si os gusta os animo a que visitéis  su web en la que encontrareis más artículos muy interesantes.

Alimentación de las carpas, comportamiento y moscas

Autor: Sergio Carvalho
Traducido por Daniel González


La carpa común es uno de los peces más comunes en nuestras aguas interiores. Originaria de Asia fue introducida en la Península Ibérica durante la invasión romana, actualmente puede ser encontrada en todo el país en las albuferas, embalses  y partes más lentas de los ríos.

Las carpas pertenecen a la familia de los ciprinidos y en condiciones favorables pueden vivir mas de 20 años, alcanzar 1 metro de longitud y mas de 20 kg. de peso. El cuerpo es compacto, fuerte, cubierto por grandes escamas y una gran cantidad de mucosa característica que la protege de las agresiones ambientales. El color varia entre plateado y naranja, dependiendo del ambiente donde vive y se alimenta.

Otras características son la existencia de una espina rígida que comienza en la aleta dorsal y su boca en forma de tubo que la permite succionar su alimento.


Son peces bastante sensibles y evolucionados, tienen una buena vista que les permite una buena percepción del ambiente dentro y fuera del agua. Como todos los peces son sensibles a las perturbaciones del agua y las vibraciones en el suelo. Al sentir algo fuera de lo normal, paran de alimentarse  y nadan hacia zonas mas profundas, mas eso es algo que podremos comprobar en nuestras primeras tentativas de aproximación. Como complemento a estos sentidos, poseen dos pares de barbillos a ambos lados de la boca que le permiten sentir vibraciones provocadas por el alimento. Este sentido es bastante útil en aguas mas turbias y como forma de reconocer los alimentos. Podemos considerar que la carpa utiliza principalmente la vista para alimentarse en aguas claras y el resto de sentidos en aguas turbias.

Las carpas tienen una tasa de crecimiento elevada al inicio de su crecimiento pueden pasar de 1 o2 Kg. en el primer año. Para obtener este ritmo de crecimiento, necesitan de todo tipo de nutrientes: vitaminas, minerales, hidratos de carbono, proteínas, aceites, etc. Estas necesidades son satisfechas por el animal a través de su alimentación. La carpa procura alimentarse principalmente en el fondo, buscando alimentos de origen vegetal y animal, si existe posibilidad de alimentarse en superficie, lo hará con relativa facilidad.

La carpa es omnívora e ingiere todo tipo de alimentos que existan en su hábitat. No obstante, tienden a habituarse a ganar confianza con alimentos que se encuentran disponibles en mayores cantidades. Los alimentos de origen vegetal son los que normalmente se encuentran en mayores cantidades y la carpa necesita una gran cantidad de ellos para satisfacerse. La lista de alimentos de origen vegetal es bastante larga: pueden ser varios tipos de de algas y hierbas terrestres de zonas inundadas, también pueden ser semillas o frutos caídos al agua, como por ejemplo moras.


Existe también la posibilidad de utilizar alimentos de origen vegetal como imitación de algas, que utilizaremos cuando se estén alimentando en zonas de algas, o con vegetación inundada, y las imitaciones de semillas o frutos, que podremos usar en zonas en las que existan árboles frutales o arbustos suspendidos sobre el agua.

En las imitaciones de vegetales deberemos llamar la atención de la carpa por su aspecto, ya que no tendrán su aroma ni su sabor característico. De esta forma deberemos hacer un montaje lo mas natural posible y utilizar por ejemplo colores mas fuertes que el color natural de lo que estemos imitando, para de esta forma, llamar la atención de los peces, mas siempre teniendo en cuenta que podemos alertar al pez de que lo que posa en el agua está fuera de contexto.

En los alimentos de origen animal, las posibilidades de imitación son mucho más extensas, siendo posible crear imitaciones extrañas, de seres que no existen en la naturaleza y aun así conseguir que las carpas los coman. Entre una lista enorme debemos destacar los siguientes: insectos acuáticos (tanto en estados de larva como de adulto), pequeños crustáceos, moluscos, pequeños peces, insectos terrestres alados que se posan o que caen al agua.



Las imitaciones podrán tener colores y formas mas o menos naturales consecuentemente con la especie que estamos imitando, mas también consecuentemente con la transparencia de las aguas en las que pesquemos. La imitación de moluscos no tendrá mucha utilidad, pues son consumidos a grandes profundidades y los peces no se localizan con la vista por lo que no se torna interesante para nuestra pesca. Las imitaciones de insectos acuáticos deberán se utilizadas en colores naturales principalmente en la gama de los verdes. El pescador habitual de truchas podrá utilizar cualquier ninfa que utilice normalmente, teniendo siempre  que adaptar la presentación a las condiciones que se encontrará.

Los insectos para pescar carpas no se limitan a la pesca en el fondo o cuando estas pasan junto a las márgenes. Cuando las condiciones así lo permiten las carpas pueden ser pescadas en superficie. Debemos probar esta aproximación siempre que veamos carpas alimentándose en superficie, comiendo en los bancos de algas, o en eclosiones de insectos. En estas ocasiones, será necesario utilizar imitaciones muy elaboradas, mas debemos siempre utilizar aquello que ellas puedan comer fácilmente o que asocien a algún tipo de comida disponible en ese momento. Normalmente utilizaremos imitaciones de hormigas, escarabajos o de otros insectos. Debemos utilizar moscas con buen perfil, evitar hackles y plumas muy voluminosas pues la carpa puede detectar algo raro y en el último momento, rechazar la mosca.


La utilización de las moscas imitando alevines o camarones, podrá y deberá ser usada cuando intentemos engañar a peces de mayores dimensiones, y en aquellos escenarios en los que las aguas sean poco transparentes. Son alimentos con muchas proteínas, de digestión fácil y de cierta disponibilidad en la mayoría de nuestros embalses, por lo cual una carpa no rechazara una imitación de este tipo a su alcance si la presentación es la correcta. Los colores pueden variar desde el negro al verde, pasando por los castaños y rojos. Si pretendemos imitar alevines, el blanco o el verde serán los colores a utilizar.

Mas allá de lo referido anteriormente, podrán existir características especiales en determinadas masas de agua, en estas situaciones el pescador tendrá que observar dichas condiciones, probar varias imitaciones y utilizar su astucia para descubrir la mejor forma de engañar a las carpas.

Vamos ahora a explicar como podemos localizar a las carpas, como debemos presentar nuestras moscas y algunas de las cuales podemos utilizar. Vamos a hablar también de algunos tipos de hábitat que las carpas prefieren, y que tipo de acercamiento deberemos tener en dichos hábitat, teniendo en cuenta los diferentes escenarios que podemos encontrar en nuestras aguas.


Podemos observar que las carpas tienen diferentes comportamientos, dependiendo de la localización, del color del agua, de la meteorología, de la época del año, y otras veces de algo que no nos es posible observar de inmediato, en esas condiciones, solo la experiencia o el factor intento/error podrá valerle al pescador.


De una manera general, las zonas en las que podemos encontrar una mayor concentración de carpas son aquellas zonas protegidas por el viento, entradas de pequeños ríos, o aquellas zonas mas bajas y lisas. Las carpas prefieren estas zonas, pues son más ricas en alimentos. Las zonas de río tienen entradas de agua más o menos regulares que transportan alimento y las zonas planas de bajas profundidades, debido a una mayor exposición a la luz, mantienen una gran concentración de algas y vegetación que, por si, irán a servir de abrigo y alimento a otros tipos de pequeños organismos.

En las zonas más planas y poco profundas, es común observar grupos de carpas alimentándose con el cuerpo fuera del agua. Normalmente las carpas en estos lugares son más pequeñas entre 0,5 Kg. y los 2 Kg. No obstante forman grandes concentraciones. En estas localizaciones la pesca deberá basarse en tres enfoques. El enfoque mas común es utilizar una técnica de "finura", o sea, utilizar moscas no muy grandes, variando entre el número 10 y 16, e imitar ninfas o pequeños animales acuáticos. Deben tener siempre que sea posible una apariencia natural.

El color y el tamaño están relacionados directamente con la claridad del agua, siendo que, en aguas claras se debe de disminuir el tamaño de la mosca y utilizar los colores más naturales posibles. En aguas mas oscuras y si existen detritos en el agua, muchas veces provocados por los movimientos al alimentarse, debemos utilizar colores mas fuertes (rojo, negro) y aumentar el tamaño de las moscas utilizadas. Esta diferencia en el tamaño y en el color puede ser suficiente para atraer la atención de las carpas.

Si las condiciones de visibilidad fuesen mínimas podemos utilizar cabezas doradas. Estas provocan vibraciones al chocar con las piedras y reflejos con los pocos rayos solares que le llegan. Nos encontramos ante las condiciones mas duras, en las que la dificultad de la pesca es muy elevada. Otra situación que podemos encontrar en estas localizaciones de bajas profundidades es la existencia de peces de mayor tamaño alimentándose apartados de los márgenes en aguas un poco mas profundas, como a un metro de profundidad. La localización en estas condiciones no siempre es fácil pero localizaremos a la carpa por su aleta caudal fuera del agua o por un rastro de burbujas de aire que llega a la superficie mientras se mueve por la parte inferior. En cualquiera de los dos casos será importante para el pescador mantener cierta distancia, elegir un objetivo y observar que no exista otro pez que pudiera asustar al posible objetivo. Deberemos entonces hacer una aproximación muy cuidada, pues al caminar provocaremos vibraciones que pueden alterar a los peces de nuestra presencia. El lance deberá ser lo mas próximo posible y rápido y con los mínimos falsos lances posibles. Esto es así porque la vista de las carpas permite muchas veces que vean la línea cuando estamos lanzando.


En las zonas profundas, en las que los márgenes son mas inclinadas, solo nos será posible localizar las carpas si las aguas son claras. En casos de aguas con poca visibilidad, apenas conseguiremos ver los momentos en las que estas se encuentran en los márgenes. Aquí las carpas están siempre en constante movimiento, mas existen algunos puntos en las que estas irán a parar para comer. Estos puntos son aquellos que tienen mayores posibilidades de contener alimento: normalmente, son localizaciones con palos o ramas caídas, o grupos de piedras, algo que sirva de cobertura y atraiga a pequeños seres vivos, como insectos, camarones, o pequeños peces.

En estas localizaciones las grandes carpas son fácilmente avistadas a distancia, aquí el pescador debe de aproximarse con mucho cuidado, de forma que le sea posible conseguir un lanzamiento preciso. Aunque muchas veces veamos que podemos conseguir una aproximación demasiado fácil prácticamente hasta donde la carpa se esta alimentando, nunca deberemos hacerlo, pues son animales con mucha experiencia y años de vida, que nos detectaran casi de inmediato. En esta pesca, uno de los secretos es la simplicidad y esto también se aplica al lance, que no debe de ser muy elaborado. Deberemos intentar lanzar a medio metro o a un metro de frente a la carpa o a la nube de detritos formada en la posición donde ella se alimenta, para dejar descender la  mosca hasta el sitio justo. Después la manera de trabajar la mosca en el agua depende de muchas situaciones siendo con el tiempo algo instintivo de cada pescador.

Si vemos a una de estas carpas patrullar el margen o comer en el fondo a menos de dos metros, debemos realizar un lance de forma que la mosca caiga suavemente cruzando su trayectoria, esto es porque a pesar de que estas carpas están en continuo movimiento, consiguen detectar fácilmente cualquier vibración dentro del agua.

Si la carpa se mueve cerca de la superficie, podemos lanzar la mosca para que piense que es un insecto que ha caído al agua, pero en este caso tendremos que poner mucha atención a la presentación de la mosca, ya sea una seca o una ninfa, porque estamos lidiando con peces muy atentos y selectivos y si no hacemos un lance correcto, la carpa saldrá huyendo de manera inmediata e instintiva, o peor aun se acercara aun mas a la orilla para ver donde esta el peligro o nosotros. Son estos momentos donde nos sentimos realmente pequeños.


Otra de las situaciones que puede ocurrir es encontrarnos grupos de carpas comiendo en la superficie. La gran mayoría de las veces, las carpas que vemos comer en superficie así, son pequeñas carpas, de hay que debemos utilizar igualmente imitaciones pequeñas. La presentación como siempre deberá ser lo mas correcta posible, para que sea posible animar a la carpa a comer. No obstante podemos tener el gran privilegio de ver en superficie grandes carpas en actividad, pero esto es algo que ocurre muy puntualmente.

Una situación que puede desencadenar algo semejante es cuando estamos ante una gran eclosión de hormigas de ala. Durante las lluvias de otoño tenemos buenas probabilidades de asistir a este maravilloso fenómeno. Pero en el fondo, es una situación de caos, el la que tenemos que estar preparados para todo, con hormigas volando, otras en el agua, muchas de las muertas de los márgenes expuestas al viento y carpas comiendo en superficie a diferentes distancias del margen. Aquí las carpas van a comer durante algunos minutos. Tenemos que esperar que alguna se aproxime y escoger alguna que esté dispuesta para realizar el lance. Por otro lado si se forma una buena hora de hormigas, será también una buena hora de viento, que en nada nos va a facilitar la vida.

En una situación de estas, escoger la mosca correctamente tendrá un valor decisivo. No deberemos de tener miedo en colocar al final de nuestro terminal una hormiga o un escarabajo del doble de tamaño del insecto natural, porque será precisamente ese factor, el tamaño, que atraerá a la carpa en medio de tanta abundancia.

Los escenarios y situaciones indicados anteriormente pueden ser considerados escenarios generales y son comunes a la mayoría de escenarios que tenemos en nuestro país. No obstante ningún escenario es igual al otro, la pesca es totalmente diferente dependiendo siempre del medio que interactúa con la carpa. En estas circunstancias será el pescador el que deba poner en práctica su pericia y determinación. Lo fascinante de esta pesca es que la podemos practicar en distintos escenarios, la facilidad de acceso a estos lugares y que estos peces tienen comportamientos diversificados según la época o el hábitat en el que se encuentran.

Como conclusión, podemos decir que su localización, el lance y la presentación son los factores más importantes para esta pesca. Las moscas asumen un papel secundario: tendremos moscas que funcionan en unas situaciones, otras en otras localizaciones, estaremos obligados a evolucionar nuestras moscas y adaptarlas para que simplemente funcionen.

Si eres persistente, será una cuestión de tiempo tener tu recompensa o tu trofeo.

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